Ciudad de México. — En una emotiva ceremonia de jubilación, la Secretaría de Marina (SEMAR), por conducto de la Región Naval Central, despidió formalmente de las filas operativas a los caninos Niko, Hunter e Hidra. Tras cumplir una destacada trayectoria caracterizada por la disciplina y la entrega, estos tres ejemplares de la raza Pastor Belga Malinois concluyeron su servicio activo para iniciar una nueva etapa como mascotas de familia.
El evento, presidido por el Comandante de la Región Naval Central, contó con la participación especial de estudiantes de primer grado de la Escuela Secundaria Técnica No. 43 “Luis Enrique Erro”, quienes pudieron convivir con el personal naval y conocer de cerca la trascendental labor de los binomios caninos.
Las hazañas de los tres homenajeados
Los tres caninos fueron seleccionados y adiestrados en el Grupo de Operaciones y Control de Binomios Caninos de la SEMAR. A lo largo de sus seis a siete años de vida operativa, cada uno consolidó un legado imprescindible para la seguridad nacional y la protección civil:
Niko (Búsqueda y Rescate): Este ejemplar cruzó fronteras como parte del equipo USAR-MARINA desplegado en febrero de 2023 en la región de Adiyaman, Turquía, tras los devastadores sismos en ese país, donde logró localizar a una persona con vida entre los escombros. Asimismo, brindó auxilio en territorio nacional durante los sismos de 2017 y en diversos deslaves.
Hidra (Detección de Narcóticos): Especialista en el combate al tráfico ilícito de sustancias, Hidra acumuló múltiples aseguramientos en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y trabajó de manera constante en operativos conjuntos con la Infantería de Marina.
Hunter (Detección de Explosivos): Trabajando hombro a hombro con el equipo de Búsqueda, Localización y Neutralización de Artefactos Explosivos (BLONAE), Hunter realizó inspecciones preventivas clave en instalaciones estratégicas, eventos de alta relevancia y en el propio AICM, manejando tareas de alta delicadeza.
El arte del adiestramiento naval: Basado en el juego y el bienestar
Detrás del éxito de cada operativo existe un riguroso proceso de formación humana y canina. El Segundo Maestre Néstor Barrios, integrante del departamento canino de la Región Naval Central, detalló en entrevista que el entrenamiento de estos animales se basa estrictamente en el juego positivo.
“Es puro estar jugando y en ese mismo instante se les van añadiendo pseudo aromas, hacen alusión a la sustancia o al material que van a detectar en un futuro”, explicó el Maestre Barrios. El periodo de especialización de un perro puede tomar de seis meses a un año.
Asimismo, destacó que para formar a los manejadores también se realiza una estricta selección del recurso humano, buscando aptitudes específicas para el trato con seres vivos, complementada con capacitación nacional e internacional.

Cuidados al 100%: La rutina de un can militar
Ante las exigencias del servicio militar —que implican desvelos, jornadas bajo el sol, operaciones en la mar, zonas semidesérticas o climas gélidos —, la institución prioriza el bienestar animal de manera absoluta.
Barrios enfatizó que los perros “están al 100%” en cuanto a cuidados. Cada unidad cuenta con un Médico Veterinario Zootecnista de las filas navales que los evalúa diariamente. Dependiendo de la misión, los canes son equipados con gogles, cascos y zapatitos especiales para proteger sus extremidades de quemaduras. Además, están habituados a ser aerotransportados y a viajar en buques, botes y vehículos de infantería. “Si el perrito es feliz, el servicio se cumple”, puntualizó el adiestrador.
Un retiro digno: De las filas navales al calor de un hogar
La jubilación de Niko, Hunter e Hidra no se vive con nostalgia dentro de la corporación, sino con profunda alegría. Tras haber dejado sus huellas marcadas en la historia del Departamento Canino, los tres ejemplares iniciarán un proceso de adopción bajo estrictos requisitos para asegurar que lleguen al mejor de los hogares posibles.
Con más de tres décadas desde que la SEMAR integró formalmente el uso de binomios caninos en 1989, la institución reiteró su agradecimiento a estos tres elementos que, sin portar grados ni insignias, encarnaron los valores de honor, deber, lealtad y patriotismo al servicio de las y los mexicanos.
