CIUDAD DE MÉXICO.— A un año de haber retornado a suelo nacional tras permanecer seis décadas exhibido en el Museo del Mundo de Leiden, Países Bajos, el cráneo prehispánico de un ancestro mixteco abre nuevas vías de investigación sobre el patrimonio cultural mesoamericano y perfila su regreso definitivo a tierras oaxaqueñas.
La recuperación del bien patrimonial fue posible gracias a la articulación entre la sociedad civil y las instituciones gubernamentales. Las gestiones, impulsadas inicialmente por el colectivo Nohivi Ñuu Savi, derivaron en un acuerdo formalizado en diciembre de 2024 por el Ministerio de Educación, Cultura y Ciencia de Países Bajos, concretando el traslado de la pieza a México en mayo de 2025.
El bien arqueológico destaca por su fina ornamentación: está parcialmente cubierto con un mosaico de teselas que forman el diseño esquemático de una serpiente sobre el hueso frontal. Los estudios estilísticos y técnicos determinaron el uso de turquesa azul, concha en tonos rojizos y blanquecinos para el entrecejo y los ojos, además de jadeíta en la órbita ocular izquierda y cristal de roca en la mirada de la serpiente.

De acuerdo con el dictamen elaborado por la Dirección de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos (DRPMZAH) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la técnica empleada corresponde al Posclásico Tardío (1200-1521 d.C.), rasgo característico de las regiones de los actuales estados de Puebla y Oaxaca.
Análisis previos realizados en Europa confirmaron que las teselas y la estructura ósea son de origen prehispánico, correspondientes a un varón de entre 25 y 40 años de edad. Aunque se identificaron adhesivos modernos aplicados antes de que la pieza fuera adquirida por el museo neerlandés en 1962, los especialistas señalan que esto responde a reacomodos decorativos realizados por poseedores previos en el mercado de arte.
En busca del origen y ADN antiguo
El proceso de registro público incluyó la creación del primer modelo digital en 3D del objeto y un embalaje especializado para garantizar su conservación. Actualmente, los investigadores del INAH proyectan estudios complementarios para obtener fechas exactas mediante radiocarbono y extraer ADN antiguo a partir del hueso temporal o las piezas dentales.

El antropólogo físico Olaf Bello Cardoso explicó que este tipo de piezas solían formar parte de ofrendas dedicadas a gobernantes o personajes de alto rango, con la intención de enaltecer su estatus tras la muerte, como ocurrió con los hallazgos de la Tumba 7 de Monte Albán.
El recorrido del ancestro mixteco podría culminar pronto en su región de origen. El INAH mantiene comunicación con el Museo Comunitario Yucu Saa, ubicado en Villa de Tututepec, Oaxaca, recinto que ha expresado su interés en albergar la pieza. Las autoridades mexicanas brindan el acompañamiento técnico e institucional necesario para asegurar que el espacio cumpla con las condiciones de exhibición y resguardo requeridas.
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