XALAPA.— A 38 años de su hallazgo en los manantiales de la cuenca baja del río Coatzacoalcos, las piezas arqueológicas recuperadas en las excavaciones del cerro El Manatí se exhiben reunidas por primera vez en la exposición temporal Señores del agua, espacios sagrados olmecas. La muestra, alojada en el Museo de Antropología de Xalapa (MAX), integra además vestigios clave de los sitios prehispánicos de La Merced y El Macayal.

Organizada en conjunto por la Secretaría de Cultura federal, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el Centro INAH Veracruz y la Universidad Veracruzana (UV), la exhibición reúne 90 bienes arqueológicos que desentrañan las prácticas religiosas y el pensamiento cosmogónico de la civilización olmeca surgido hace 3,700 años.
⇒ El montaje conmemora el 70 aniversario de la fundación del MAX y permanecerá abierto al público durante un año completo.
La curaduría estuvo a cargo de Carmen Rodríguez Martínez, investigadora del Centro INAH Veracruz, y Ponciano Ortiz Ceballos, especialista de la UV, quienes encabezan el proyecto de investigación desde febrero de 1988. En aquella fecha, atendiendo el aviso de habitantes de Hidalgotitlán, los arqueólogos acudieron a los manantiales de El Manatí, ubicados en el área nuclear olmeca bajo la esfera de influencia de San Lorenzo y La Venta.
⇒ Las condiciones de conservación anaeróbica en el fango obligaron al diseño de sistemas de drenado en dos temporadas de campo, permitiendo recuperar materiales orgánicos excepcionales depositados como ofrenda continua entre los años 1700 y 900 a.C., varios de los cuales cuentan ahora con modelos y recreaciones tridimensionales en la sala.

Fases rituales: hule milenario, cacao y bustos de madera
Los depósitos arqueológicos revelan tres etapas de culto a la montaña, los manantiales y los minerales:
• Fase temprana (1700-1500 a.C.): Colocación en el lecho acuático de semillas de calabaza, jobo, guanábana, nanche, coapinole y “semilla del diablo” (Hura poliandra). En este estrato destacaron recipientes cerámicos con residuos de cacao, hachas de jadeíta procedentes del río Motagua en Guatemala y 15 pelotas de hule milenarias —seis de ellas de entre 10 y 33 centímetros de circunferencia—, cuya réplica forma parte del recorrido.
• Fase intermedia (1500-1200 a.C.): Arreglos votivos colocados sobre arcilla limosa constituidos por hachas líticas individuales, en pares y en conjuntos ordenados en forma de flor.
• Fase tardía (1200-900 a.C.): El descubrimiento de 20 bustos antropomorfos tallados en madera de ceiba y jobo. Las esculturas se hallaron impregnadas de hematita especular, acompañadas de bastones de mando de madera, manojos de flores y restos óseos de infantes, fundamentalmente maxilares y huesos largos.

De acuerdo con los investigadores, estos rituales en El Manatí buscaban asegurar el equilibrio cósmico, la fertilidad de la tierra y la continuidad de la comunidad humana; principios sagrados ligados al agua y la montaña cuya resonancia simbólica sobrevive en la memoria de los pueblos originarios de la región.
Te recomendamos:
dsc

