VERACRUZ.— Tras casi una década de recorrer predios, rastrear fosas clandestinas y exigir justicia, la madre buscadora Margarita Mendoza López falleció el viernes 26 de septiembre sin saber si los restos óseos que reconoció hace tres meses corresponden a su hija, Alicia Jacqueline Lara Mendoza, desaparecida en 2017 en Boca del Río.
La activista, integrante del Colectivo Solecito de Veracruz, fue velada este domingo por familiares y compañeras de lucha en medio de un enérgico reclamo por la lentitud institucional. De acuerdo con la organización, la falta de insumos básicos y reactivos en la Fiscalía General del Estado (FGE) de Veracruz impidió realizar a tiempo la confronta de ADN necesaria para certificar la identidad antes de su deceso.
Una década de rastreo frente al deterioro de la salud
Alicia Jacqueline tenía 22 años cuando fue privada de la libertad por sujetos armados que viajaban en una camioneta mientras se dirigía a su trabajo. A partir de ese momento, Margarita Mendoza dedicó sus días a la búsqueda de campo, participando activamente en jornadas de excavación y rescate de restos humanos en diversos puntos de la entidad.
Las extenuantes labores de campo pasaron factura a su condición física. Margarita comenzó a requerir tratamiento de diálisis; sin embargo, no abandonó las brigadas ni las tareas de apoyo a otras familias de desaparecidos. Hace aproximadamente tres meses, acudió a la Dirección General de Servicios Periciales e identificó preliminarmente un cuerpo cuyas características coincidían con las de su hija.

A pesar de que el colectivo envió oficios formales y solicitó directamente a los mandos periciales acelerar las pruebas genéticas debido a la gravedad de la salud de Margarita, los estudios nunca llegaron. “Desafortunadamente no hicieron el trabajo rápido (…). Les rogamos que por favor, porque ella nos insistía que quería poder saber, irse tranquila, que su hija apareciera”, denunció Lucía Díaz Genao, vocera de Solecito de Veracruz.
La activista también cuestionó el rezago forense que prevalece en sitios emblemáticos como el predio Arbolillo, en Alvarado, donde las autoridades continúan armando e individualizando esqueletos sin aplicar análisis de ADN simultáneos: “¿Por qué no hacen la genética a la vez y por qué no trabajamos de manera colaborativa? Si nosotros con datos y fotos estamos medio seguras (…) es más posible poder identificar y no trabajar a oscuras”.
⇒ Tras confirmarse su deceso, el Colectivo Solecito despidió a Margarita recordando su fe, fortaleza y perseverancia, mientras que la confirmación forense sobre el paradero de Alicia Jacqueline permanece como una deuda pendiente de las autoridades estatales.
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