OAXACA DE JUÁREZ.— El gobernador Salomón Jara resaltó que el descubrimiento de la Tumba 10 en San Pablo Huitzo demuestra que Oaxaca es cuna de una de las civilizaciones fundamentales de Mesoamérica, y que, actualmente, sigue siendo un referente cultural a nivel nacional e internacional.
“Este hallazgo es un recordatorio de alto nivel, de conocimiento, arte y pensamiento que tuvieron las civilizaciones oaxaqueñas”, destacó el mandatario estatal en conferencia de prensa, acompañado de la secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza.
Desde Palacio de Gobierno, Jara Cruz afirmó que la administración estatal trabaja con la convicción de enaltecer las culturas originarias, para dejar atrás los tiempos en que eran vistas como piezas de exhibición. “Atrás quedaron los tiempos en que el racismo estructural nos hizo creer que nuestras raíces eran motivo de vergüenza; hoy se reconocen, celebran y reivindican”, agregó.
En este sentido, Salomón Jara reconoció el trabajo que realizan en la zona el Gobierno de México, personas investigadoras y especialistas para proteger, conservar y dignificar el patrimonio de las comunidades de Oaxaca, las cuales son las primeras guardianas de la memoria histórica.
Nos da gusto tener en Oaxaca a la secretaria de Cultura del Gobierno de México, @ccurieldeicaza, y al director General del @INAHmx, Omar Vázquez. Hoy visitaremos la tumba 10 de Huitzo y tendremos diversas actividades con ellos. pic.twitter.com/WxUPUBZIPZ
— Salomón Jara Cruz (@salomonj) January 29, 2026
Por su parte, la secretaria Curiel de Icaza mencionó que este descubrimiento refrenda la política cultural de proteger, hacer investigación científica, divulgar y cuidar el tema jurídico para preservar esta herencia antigua contra saqueos o extracciones ilícitas. Puntualizó que México es una de las potencias con mayores patrimonios en el mundo.
“Estos objetos son contextos, son archivos, son documentos completos que nos dan mayor información de una de las culturas pilares de nuestro país, como es la cultura zapoteca, por su complejidad, por la sofisticación, por su antigüedad, y por ser una de las grandes civilizaciones originarias que hoy nos dan identidad y que se refrenda en nuestras culturas vivas”, dijo.
Este sepulcro -que data del año 600 d.C.- tiene 5 metros de longitud, entre 1.5 y 3 metros de ancho y una altura de 2 metros; el cual estaba destinado para resguardar y venerar un ancestro de alto rango. En la entrada se aprecia un búho asociado con la noche, poder y muerte; debajo de esta figura hay un hombre zapoteco, a quien posiblemente se dedicó la tumba.
El lugar está rodeado por un friso, lápidas grabadas con nombres calendáricos, así como figuras labradas por un hombre y una mujer, que posiblemente son los guardianes del recinto funerario; además de un mural que en la cámara representa una procesión de la práctica ceremonial zapoteca.
Al respecto, el director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Joel Omar Vázquez, refirió que la Tumba 10 en San Pablo Huitzo es de gran importancia arquitectónica por sus símbolos, significados y significantes, que desmitifican la idea de que los conquistadores civilizaron este pueblo.
“Con este hallazgo se identifica un pueblo que tenía escritura, cosmovisión y entendimiento del mundo, lo cual es importante de estudiar”, concluyó.
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